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El negocio del porno
By : Los Tres Chiles
El negocio del porno
Puede
resultar, para muchas mentes, complicado entender la pornografía como un
elemento mediático
dentro de
la nueva concepción cultural de la sociedad. Más aún, resultaría para otros
tantos oídos,
escuchar
como puede llegar a ser de importante en la economía de un país, la
intervención de los
beneficios
que otorga tan repudiada como adorada industria.
Considerar
que la industria pornográfica genera en Estados Unidos más beneficios que la
NBA
o que los
americanos gastan más dinero en estos momentos en los espectáculos de
strip-tease que en
los cines
y teatros de Broadway, off-Broadway y regionales, y que en los espectáculos de
ópera, jazz,
música
clásica... todos juntos, puede resultar incluso ofensivo para algunas personas
íntimamente
implicadas
en la defensa de una cultura “sana y pulcra”.
Evidentemente,
y como era de esperar por mi parte, escupo un suspiro de desesperación ante
aquellos
que aún consideran la pornografía como un elemento luciferino y desterrado a
aciagos subur
necesidad.
Podemos entrar, y así complicarnos, en el eterno debate de el huevo y la
gallina, de quién
es el
impulsor de la pornografía, ¿la pedimos o nos la ofrecen?... no obstante,
saltaremos hábilmente
y con
disimulo a tan impertinentes dudas.
Con lo
anterior, pretendo decir que la pornografía es un pilar bastante notorio dentro
de la cultura
visual de
la nueva sociedad. Sobre ello no cabe ninguna duda, y como todo elemento
cultural, tras de
él se
encuentra el interés financiero de grandes empresas y multinacionales.
El
análisis que me he propuesto, con toda la dificultad que supone desentrañar los
eslabones que
unen las
compañías mediáticas en EE.UU, es vislumbrar en cierta manera, la estructura
que se desa
AUDIO
rrolla
alrededor de la industria pornográfica, los diferentes factores y los diversos
elementos que se
expanden
en torno a los enormes beneficios económicos que relucen las arcas del porno.
Y es que
la industria pornográfica mueve cantidades desorbitadas como al inicio
apuntábamos:
Según el
Informe Forrester y la Comisión de Valores e Intercambio, el negocio de la
venta del
deseo
sexual a través de imágenes se ha convertido en una industria de 10.000
millones de dólares
anuales
en Estados Unidos. No obstante, estas cifras fueron rebajadas por Forbes, que
desmontando
punto por
punto las estimaciones, llegaba a estimar los beneficios entre los 2600 y 3900
millones de
VIDEO
tas,
libros, cine, televisión (Satélite y Cable), VHS, DVD,... y sobre todo,
Internet. Por ello, ante todo
por el
último medio aquí mencionado, la contabilidad de la consumición de pornografía
es altamente
dificultosa.
Personalmente,
no fueron las macrocifras las que me convencieron del enorme poder que la
pornografía
y su industria podían tener sobre la sociedad y el mercado, sino el hecho
histórico de la
aceptación
del formato VHS sobre el Betamax sencillamente por las presiones de los
pornógrafos de
los
EE.UU. que allá por los años setenta, consideraron más prácticas y baratas para
su negocio las
primeras
cintas

